Escarbar en el pasado permite sacar a la luz nombres y relaciones familiares, pero también conocer cuál era su modo de vida, como se financiaban o que oficios tenían. Uno de los "oficios" por llamarlo de alguna manera era el de Serora. Una figura que hunde sus raíces en el principio mismo del cristianismo y que se mantuvo en territorio vasco hasta el siglo XVIII. En cada parroquia vasca había una Serora, en todos los casos se trataba de viudas o doncellas. Eran mujer encargada no solo del mantenimiento de la Iglesia sino que en algunos casos de actividades relacionadas con el culto. Hay que tener en cuenta que en esa época la Iglesia era el centro de la comunidad y su uso era permanente, no solo se realizaban misas, también era el lugar de reunión e incluso se realizaban comidas en su interior en fechas señaladas, por lo que la limpieza de la iglesia y el mantenimiento de su ajuar requería un trabajo constante, La Serora era elegida normalmente ...